Monsalvat, nº25. 1976
Entrevista con el maestro Karl Böhm en Salzburgo
Por Concha Gil de la Vega

 

Fui citada en el Gran Teatro del Festival. Estuvimos sentados en la sala destinada a los directores de orquesta, alrededor de una confortable mesa camilla. El maestro, ceremonioso al principio se abrió sencillamente al diálogo después de algún que otro comentario sobre el magnífico tiempo que reinaba en la ciudad de Mozart.

Cuando Karl Böhm se refirió a su ya lejana visita a España, comentó: 
En Madrid y en Barcelona estuve con la Orquesta Filarmónica de Viena y recuerdo que en Barcelona tuve tanto éxito con la “Novena” de Beethoven, que tuve que “dar la vuelta” al edificio donde actué y más que un director creí ser un torero, ¡por aquéllo de la “vuelta al ruedo”!

Maestro, ¿qué significado tiene para Vd. el nombre de España dentro del campo de la música? 
No conozco la música española, por lo tanto no puedo dar una información sobre ella. Siempre que he ido a España me han pedido que interprete música alemana o austríaca.

Entonces, ¿nunca ha interpretado música española? 
Sólo obras de Falla, aunque nunca en su tierra.

Usted es la máxima autoridad, como director, en la obra de Mozart, ¿cuáles son los elementos más importantes, en su opinión, a la hora de preparar una obra del compositor de Salzburgo? 
En primer lugar valoro la orquesta, sobre todo la Sinfónica de Viena de la que soy directo de honor desde hace 40 años y creo que no hay otra orquesta que interprete a Mozart tan bien como ella, a excepción de la Filarmónica de Berlín, con la que he grabado todas las sinfonías de Mozart. En segundo lugar están los cantantes: siempre me preocupo de buscar a los que sean más mozartianos. En tercer lugar está el texto de las obras, como por ejemplo en el caso de Idomeneo del que existen varios, el de Munich y el de Viena, y yo prefiero la versión de Viena, porque me parece más dramática. -El maestro sonríe al escuchar la traducción que hace de sus palabras el traductor-.

Maestro, ¿entiende Vd. el castellano? 
Lo entiendo porque he estado, durante cinco años, dirigiendo una orquesta en Argentina -hace una pausa y como recordando continúa-: Allí los profesores me decían, después del ensayo: “ ¡Hasta mañana!” -y lo dice en castellano- y yo les contestaba: “Hasta mañana no, hasta luego”. -Enseguida volvemos al tema Mozart. El propósito de mi entrevista era escucharle sobre este tema-

¿Qué diferencia existe, para usted, entre un cantante que interpreta a Mozart y otro que canta sólo el repertorio italiano? 
Hay una gran diferencia, porque el estilo de Mozart es muy singular y no se puede comparar con ningún otro, a pesar de que Mozart ha escrito casi todas sus óperas en italiano, porque entonces era la moda, no existe relación alguna entre su música y la de Rossini; por ejemplo, “El Barbero de Sevilla” de Rossini, contra el que no tengo nada y al cual admiro como músico, no se puede comparar a cualquier ópera de Mozart. Mozart es incomparablemente más profundo. La manera de cantar en Rossini es típicamente italiana y en Mozart, aunque se cante en italiano, el estilo es totalmente distinto. El cantante de Mozart necesita una escuela especial.

¿Qué significa Mozart para Vd., es quizá el compositor más completo dentro de la Historia de la Música? 
Mozart es el único compositor que ha sido capaz de expresar en música todas las cualidades y pasiones humanas: amor, odio, confianza, tristeza... Mozart nunca ha sido un sentimental, y en ésto se distingue de los italianos. El fue dramático y todo lo que Vd. quiera, pero nunca un sentimental. De esta forma interpreto yo a Mozart: con humanidad, nunca de una forma sentimental. Su música es muy profunda; ya en la segunda frase de su Segunda Sinfonía se manifiesta esta profundidad, incomprensible en un niño de 11 años. Hace tiempo hablé por radio, para todo el mundo, desde la habitación donde la madre de Mozart dio a luz y, temblando de emoción, hablé de este fenómeno de la música que fue Mozart. Si un copista tuviera que transcribir toda la música de Mozart, trabajando 10 horas al día, necesitaría más años de los que vivió el compositor. Además, Mozart era muy diligente: No sólo tenía un talento excepcional sino que se le podía pedir, después de comer, que escribiera una serenata y, por la tarde, se podía interpretar en un concierto. 
Mozart vino al mundo ya completo como genio. La personalidad de Mozart consiste en que un acorde en su música es genial, mientras que en otro compositor es vulgar. 
-El maestro Karl Béhm ha quedado silencioso... - ¡Nunca he hablado tanto en una entrevista! -exclamó con cara de cansancio. Por ello dejamos al maestro que sabe dirigir a Mozart como nadie, pero antes le hicimos la última pregunta:

¿Qué cantantes españoles conoce Vd. que puedan interpretar a Mozart? 
A Teresa Berganza y a Pilar Lorengar. Ambas son maravillosas. Tengo en proyecto dirigir la película de “Las Bodas de Figaro” en Munich y quiero que Teresa Berganza haga el papel de Cherubino, que como Vd. sabe lo hace como nadie. 
 

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