Wagneriana, nº4. 1991
Entrevista a Jaume Aragall
Por Javier Nicolás

    Para este primer número de la nueva época de WAGNERIANA, hemos podido contar con la entrevista de la voz más bella del siglo en palabras de Pavarotti. Podría parecer lógico que en una publicación titulada WAGNERIANA se entrevistase a cantantes especializados en el Maestro de Bayreuth, pero si hemos elegido a Jaume Aragall para nuestro primer número, es por habernos emocionado en su apoteósico éxito liceísta con su Tosca. Además no basta cantar Wagner para ser wagneriano, y nos parece mucho más cercano a Richard Wagner un hombre de la talla humana de Aragall, que algunos cantantes que alternan Wagner con la música ligera e incluso con el rock.

    En el aeropuerto de Barcelona, mientras esperaba su vuelo, pudimos charlar con nuestro gran tenor, cuya amabilidad y simpatías sólo son comparables a su voz. 
  

¿Es verdad que es usted la voz más bella del siglo como dijo Pavarotti?

No, no lo creo. Es muy difícil decir cuál es la voz más bella del siglo. Es imposible. Cada voz, creo que tiene sus propias inflexiones, su particular coloratura y unas particularidades diferentes. Pero, decir en un cien por cien que esta o aquella sea la más bella, es muy difícil. Estos son elogios qúe se dicen en momentos precisos y que son muy bellos, pero que no se los ha de tomar al pie de la letra.

¿Cree usted que los vestuarios, el decorado y la escenificación influyen mucho en el cantante?

Muchísimo. El cantante se ha de encontrar a gusto con lo que lleva puesto y con lo que se encuentra arriba en el escenario. Es imprescindible. Es como si tú vas por la calle y vas mal vestido o no vas vestido a tu gusto, y piensas cómo te miran; estás incómodo. Y en cuanto a la sonoridad del escenario, es importante que los decorados sean de un cierto material, no como algunos decorados químicos que hacen desmerecer la voz.

Conoce usted los decorados de Mestres Cabanes sobre temas wagnerianos? ¿Cuál es su opinión frente a los decorados modernos tipo Chérau, Kupfer o Götz Friedrich?

Sí, por supuesto que conozco a Mestres Gabanes. En cuanto a los decorados modernos, todo esto que se está haciendo ahora es una cosa de vanguardia, una cosa moderna. Lo de Mestres Cabanes era una cosa clásica, y pienso que él era el número uno en su género. Porque cuando veías una obra de Mestres Cabanes en el escenario, con aquellos bosques, casas, pueblos, realmente te metías dentro; veías realmente lo que tenía que ocurrir en la obra, bellísimo, y con un gusto exquisito. Era un gran artista. Yo lo he conocido personalmente, tuve una gran amistad con él y su hija, y en el pasado estuve mucho en contacto con él. Soy un gran admirador de Mestres Cabanes. Aparte de ser un gran artista era una persona bellísima.

¿Ha cantado usted Wagner en alguna ocasión?

No, nunca he cantado Wagner, porque creo que mi tipo de voz no pienso que sea para cantar Wagner, y estoy ya muy realizado con el tipo de ópera italiana que canto, o francesa, que creo que es lo mío.

¿Qué opinión le merece Wagner, su música?

Wagner me gusta mucho, su música es genial, celestial, irrepetible. Lo escucho constantemente en casa, en mi tiempo libre.

¿Qué opina de la música moderna?

Todo lo que sea música bonita me gusta, sea moderna o antigua. Y en cuanto a la música-ruido, si puedo evitarla la evito, pues estamos ya normalmente demasiado rodeados de ruidos como para tener que escuchar más.

¿Sus compositores favoritos para cantar?

Puccini y Verdi. Y Donizetti, los tres, ninguno más que otro. Las óperas que más veces he cantado han sido “Rigoletto” y ”La Boheme”, ”Tosca”,  también.

¿Qué hace en su tiempo libre, si es que lo tiene?

Sí tengo, y mucho. Si no tuviese tiempo libre, cambiaría de oficio. Muchas veces pierdo el tiempo no sé cómo, tengo esa sensación. Estoy en casa, viendo la TV, o vamos a pasear, de compras. Depende del tiempo que haga, si hace bueno, vamos a la playa, a Playa de Aro. Y la palabra clave casi siempre es el tenis. Como todos mis hijos juegan al tenis, pues somos socios del Real Club de Tenis de Barcelona, y vamos mucho aula verlos. Van a veces de campeonatos y seguimos donde juegan. También escucho música, Wagner, Beethoven y Tschaikowski, especialmente sus sinfonías. Leo a menudo libros también, novelas, etc...

Imagino que se ha de tener muy buena memoria para ser cantante. ¿Tienen muy a menudo lagunas mientras cantan?

Bueno sí, la memoria es importante, y de vez en cuando se tienen vacíos cuando cantas, y para eso está el apuntador. En muchos teatros de Francia, casi en ninguno, existe el apuntador; y esto es a veces muy arriesgado. De todos modos, de cuantos apuntadores he conocido en los teatros que he cantado por todo el mundo, entre los cuales hay buenos y malos, de los que te puedes fiar y de los que no, el mejor que conocí era el de la Scala de Milan, Naldini. El me ha enseñado muchas cosas. Y después, sin ningún tipo de comparación, el mejor de todos es Jaume Tribó, del Liceo. Está superpreparado, sabe todas las cosas que pueden ayudarte, todo, está muy informado, conoce muchos trucos para apoyarte. Creo que es el mejor que conozco de todos cuantos teatros ha pisado. Es el número uno. 
 

    Nos despedimos de este gran tenor y de este gran hombre, no sin antes hablarle de nuestro proyecto de editar un disco como homenaje a Wagner, cantado en catalán, por nuestros más eminentes cantantes, dado que difícilmente se encontrarán tantos grandes cantantes catalanes juntos en una misma época. Como era de esperar nos dice que contemos con él, que cuando tengamos algo concreto volvamos a hablar del tema. Mientras se marcha pensamos en Aragall cantando Wagner por primera vez y ¡en catalán! Seguro que sería maravilloso. 
 


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